Elixires para el Alma

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Las manos de Sandro

Qué hermosas son las manos
del humilde labrador
que se sumen en la tierra
que trabajan sol a sol.

Qué bonitas son las manos
de una novia en el altar
y qué tristes son las manos
que van en un funeral.

Diga usted si hay más ternura
que se pueda imaginar
que las manos pequeñitas
de los niños al rezar.

Todo aquel que tenga madre
no, no podrá nunca negar
que las manos de una madre
no se pueden comparar.

Y aquel que no la tenga
que perdone mi canción
quiero hablar de manos santas
las de madre esas son.

Pero hay manos que son garras
cegadas por la ambición
que ordenan ¡a la guerra!
y siembran desolación.

Pero hay dos manos
que el hombre hace tiempo ya olvidó
manos, manos que fueron golpeadas,
humilladas por el odio y el rencor,
manos que hicieron milagros,
manos que dieron amor
miren bien quiero que vean,
pues son las manos de Dios.

Sandro
(Roberto Sánchez)

Mi vieja de Pappo

Mi mama todas las mañanas
con el café me viene a despertar
me trae el desayuno a la cama
no existe nadie como su mama
no existe nadie como mi mama

Mi vieja es una jubilada
toda su vida laburo sin parar
toda su vida
toda su vida
toda su vida laburo sin parar
toda su vida laburo sin parar

Nadie se atreva, a tocar a mi vieja
porque mi vieja, es lo mas grande que hay

Mi vieja va a plaza con pancartas
con las pancartas que yo mismo le arme
ella protesta porque ya esta harta
de que le afanen una y otra vez
de que le afanen una y otra vez

En una de las manifestaciones
vino la cana y se la quiso llevar
por reclamar lo que le corresponde
se vuelve loco nos quiere matar!!
me vuelvo loco los quiero matar!!

Nadie se atreva, a tocar a mi vieja
porque mi vieja, es lo mas grande que hay

Nadie se atreva, a tocar a mi vieja
porque mi vieja, es lo mas grande que hay.

Pappo
(Norberto Aníbal Napolitano)

Rosas de La Oreja de Van Gogh

En un día de estos en que suelo pensar
“hoy va a ser el día menos pensado”,
nos hemos cruzado, has decidido mirar,
a los ojitos azules que ahora van a tu lado

Desde el momento en el que te conocí
resumiendo con prisas Tiempo de Silencio
te juro que a nadie le he vuelto a decir
que tenemos el récord del mundo en querernos

Por eso esperaba con la carita empapada
que llegaras con rosas, con mil rosas para mí,
porque ya sabes que me encantan esas cosas
que no importa si es muy tonto, soy así.
Y aún me parece mentira que se escape mi vida
imaginando que vuelves a pasarte por aquí,
donde los viernes cada tarde, como siempre,
la esperanza dice “quieta,hoy quizás sí…”

Escapando una noche de un bostezo de sol
me pediste que te diera un beso.
Con lo baratos que salen mi amor,
qué te cuesta callarme con uno de esos.

Pasaron seis meses y me dijiste adiós,
fue un placer coincidir en esta vida.
Ahí me quedé, en una mano el corazón
y en la otra excusas que ni tú entendías.

Por eso esperaba con la carita empapada
que llegaras con rosas, con mil rosas para mí,
porque ya sabes que me encantan esas cosas
que no importa si es muy tonto, soy así.
Y aún me parece mentira que se escape mi vida
imaginando que vuelves a pasarte por aquí,
donde los viernes cada tarde, como siempre,
la esperanza dice “quieta,hoy quizás sí…”

Y es que empiezo a pensar
que el amor verdadero es tan sólo el primero.
Y es que empiezo a sospechar
que los demás son solo para olvidar…

Por eso esperaba con la carita empapada
que llegaras con rosas, con mil rosas para mí,
porque ya sabes que me encantan esas cosas
que no importa si es muy tonto, soy así.
Y aún me parece mentira que se escape mi vida
imaginando que vuelves a pasarte por aquí,
donde los viernes cada tarde, como siempre,
la esperanza dice “quieta, hoy quizás sí…”

La Oreja de Van Gogh

El día que yo me vaya de Facundo Cabral

Cuando el Universo me abandone
y el viento desgaste mis manos,
y habré bien mis pasos,
cuando el sol esté ausente del cielo
y no me alcance el día.
Cuando el mundo no me proteja del vacío,
cuando el todo se aleje y se confunda en la nada,
cuando en la noche se refleje mi antigua duda
y ya no vea en ella mis ojos,
entonces, cambiaré mi torpe cuerpo
por las alas con las que entraré
en la mañana del despertar eterno,
más allá de los sucesos momentáneos.

Extasiado por las sutiles y vagas nubes
donde se repetirá la tenue luz que es la vida,
a quien sabré de misterio entero
para poder escribir, por fin, el poema.
Porque eso es la vida,
un constante tejer y destejer
de vagas sombras,
sin más sentido que la belleza.
La vieja luna de oriente
y las campanas de Lorca,
la llamarada de Whitman
y la belga de Mallorca.
El sol, el amado sol
que enciende toda la vida,
esa fiesta permanente
por la que mi alma camina.
El espíritu extasiado
y la gloria de los días,
la salud de Dinamarca
y el encanto de Turquía.
Una idea que armoniza
con tantas otras ideas,
dos hermanos en Tandil
un abuelo en Galilea.
Una madre que me espera
y un padre que no conozco,
Nueva York cuando la nieve
y México cuando Rosco.
Una milonga sureña
un par de botas tejanas,
una esperanza infinita
y una flor en la ventana.
Una canción inconclusa
y un jorongo mexicano,
amores en todo el mundo
y nada preso en la mano.
Un amigo en el desierto
y un maestro en la montaña,
la libertad más hermosa
y la idea más extraña.
Esas cosas dejaré
el día que yo me vaya,
querida perdóname
si a ti no te dejo nada.
Una cerveza en Holanda
un pintor en Salamanca,
una hoguera junto al nido,
un poema en Casablanca.
Una pregunta en el aire
y una respuesta en el alma,
las noches en el mar Rojo,
y los veranos de España.
La voluntad y el delirio,
una vieja gorra griega
un turbante del Neguel,
dos máscaras, una quena.
Esas cosas dejaré
el día que yo me vaya,
querida perdóname
si a ti no te dejo nada.
La lluvia sobre Marruecos,
en el bolso, pan y queso,
y la Biblia liberando
a mis sueños y a mis huesos.
La locura satisfecha
y la conciencia tranquila,
los temores que perdí
en París o Alejandría.
Amo y señor de mí mismo
sin bandera y sin espada,
al viento devolveré
las maravillas prestadas.
Las alegrías de ser
y hacer lo que uno ama,
querida perdóname,
si a ti no te dejo nada.

Autor: Facundo Cabral

Si tú supieras de Alejandro Fernández

Si tú supieras,
que tu recuerdo me acaricia como el viento
que el corazón se me ha quedado sin palabras
para decirte que es tan grande lo que siento.

Si tú supieras,
cómo te ansía cada espacio de mi cuerpo
cómo palpitan tus recuerdos en el alma
cuando se queda tu presencia, aquí en mi pecho.

Ven, entrégame tu amor
para calmar este dolor de no tenerte
para borrar con tus caricias mis lamentos
para sembrar mil rosas nuevas en tu vientre.

Ven, entrégame tu amor
que está mi vida en cada beso para darte
y que se pierda en el pasado este tormento,
que no me basta el mundo entero para amarte.

Si tú supieras,
que es como un grito
que se estrella en el silencio
este vacío de tenerte sólo en sueños
mientras me clama el corazón por ser tu dueño.

Si tú supieras,
cómo desangran en tus ojos mis anhelos
cuando me miran sin saber que estoy muriendo
por entregarte la pasión que llevo dentro.

Ven, entrégame tu amor
que sin medida estoy dispuesto a enamorarte
borra por siempre de mi vida
todas las lágrimas que habitan
en cada noche sin tus besos
en el rincón de mis lamentos.

Ven, entrégame tu amor
que está mi vida en cada beso para darte
y que se pierda en el pasado este tormento
que no me basta todo el tiempo par amarte.

Si tú supieras…

Autor: Alejandro Fernández

Me dediqué a perderte de Alejandro Fernández

Porque no te bese en el alma cuando aun podia
porque no abrase la vida cuando la tenia
Y yo que no me daba cuenta cuanto te dolia
y yo que no sabia el daño que me hacia.

Como es que nunca me fije que ya no sonreias
y que antes de apagar la luz ya nada me decias
Que aquel amor se te escapo
que habia llegado el dia
que ya no me sentias
que ya ni te dolia.

Me dedique a perderte
Y me ausente en momentos que se han ido para siempre
Me dedique a no verte
y me encerre en mi mundo y no pudiste detenerme
Yme aleje mil veces
y cuando regrese te habia perdido para siempre
y quise detenerte
y entonces descubri que ya mirabas diferente

Me dedique a perderte
Me dedique a perderte

Porque no te llene de mi cuando aun habia tiempo
Porque no pude comprender lo que hasta ahora entiendo
Que fuiste todo para mi y que yo estaba ciego
te deje para luego este maldito ego

Me dedique a perderte
Y me ausente en momentos que se han ido para siempre
Me dedique a no verte
y me encerre en mi mundo y no pudiste detenerme
Yme aleje mil veces
y cuando regrese te habia perdido para siempre
y quise detenerte
y entonces descubri que ya mirabas diferente

Me dedique a perderte
Me dedique a perderte

Autor: Alejandro Fernández

Todavía de Armando Manzanero

Todavía cuando amanece quiero verte todo el día
cuando anochece sigues siendo mi alegría
tu presencia, vida mía
todavía
guardo la prisa de llegar hasta mi casa
si no hay llamados me pregunto que te pasa
todavía, vida mia
todavía, guardo un beso
y un suspiro para darte
si me faltas no me canso de extrañarte
todavía, vida mía
todavía
quiero ver llegar al fin la primavera
para darte de sus flores la primera
todavía, vida mía.
Todavía
quiero ver llegar al fin la primavera
para darte de sus flores la primera
todavía, vida mía
todavía, vida mía vida mía
todavía.

Autor: Armando Manzanero

Contigo – Joaquín Sabina

Hola amigos, es mi primer envío y quería compartir una canción – poesía que me encanta de Joaquín Sabina, espero que también les guste.

Saludos!

Contigo

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Joaquín Sabina