Elixires para el Alma

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Las manos de Sandro

Qué hermosas son las manos
del humilde labrador
que se sumen en la tierra
que trabajan sol a sol.

Qué bonitas son las manos
de una novia en el altar
y qué tristes son las manos
que van en un funeral.

Diga usted si hay más ternura
que se pueda imaginar
que las manos pequeñitas
de los niños al rezar.

Todo aquel que tenga madre
no, no podrá nunca negar
que las manos de una madre
no se pueden comparar.

Y aquel que no la tenga
que perdone mi canción
quiero hablar de manos santas
las de madre esas son.

Pero hay manos que son garras
cegadas por la ambición
que ordenan ¡a la guerra!
y siembran desolación.

Pero hay dos manos
que el hombre hace tiempo ya olvidó
manos, manos que fueron golpeadas,
humilladas por el odio y el rencor,
manos que hicieron milagros,
manos que dieron amor
miren bien quiero que vean,
pues son las manos de Dios.

Sandro
(Roberto Sánchez)