Elixires para el Alma

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Hoy de P. Javier Leoz

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes de que el reloj marque la medianoche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy.

Soy importante. Mi trabajo es escoger
qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día
está lluvioso o puedo dar gracias a Dios
porque las plantas están siendo regadas gratis.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo
más dinero o puedo estar contento de que
mis finanzas me empujan a planear
mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que
mis padres no me dieron mientras estaba
creciendo o puedo sentirme agradecido
de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener
muchos amigos o puedo emocionarme
y embarcarme en la aventura de descubrir
nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir
a trabajar o puedo gritar de alegría
porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir
a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo
que hacer las labores del hogar o puedo sentirme
honrado porque tengo un techo para mi mente,
cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo
le de forma y aquí estoy, soy el escultor.

Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Ten un gran día, a menos que tengas otros planes.

Autor: P. Javier Leoz

Hoy no he oído hablar de Dios de P. Javier Leoz

Hoy he escuchado la radio,
he leído los periódicos, he pegado la oreja
para saber que se había en las calles,
en las colas de los colectivos, en las barras
de los bares y no he oído hablar de Dios…

He vagado de un lado para el otro
con los oídos alertas, pero nadie
ha pronunciado la Santa palabra.

He oído hablar de impuestos, de violencia,
de accidentes, de famosos, de fraudes.

He oído hablar de fútbol, de política,
pero no he oído hablar de Dios…

Me he acercado a las parejas
y las he oído hablar de dinero,
de coches, de ropa, de propiedades,
de lo que hacen los demás, del colegio
de los chicos, de cine, de divorcio,
de problemas, pero no he oído hablar de Dios…

He visto a la gente protestar por todo,
porque hay baches en las calles, porque la grúa
se ha llevado el coche, porque un político
ha dicho algo, porque la sopa estaba fría,
porque han subido el precio de no sé qué producto,
pero no he visto a nadie protestar por la falta de Dios…

Me he cruzado con una manifestación,
pero en ninguna pancarta he podido
leer la palabra DIOS.

Yo me pregunto y te pregunto… ¿Qué pasa?
¿Tan insignificante es Dios, que nadie habla de Él,
que nadie lo hecha de menos?

Autor: P. Javier Leoz